Un niño que lee, será un adulto que piensa

¡Buenos días de lunes! Empezamos la semana con un tema de ayer, y es que en Alemania los domingos son Ruhetag (día tranquilo), osea…, no hacer ruido para no molestar a los vecinos, esto implica no poner la lavadora, no pasar el aspirador, no taladrar las paredes… Seguir leyendo “Un niño que lee, será un adulto que piensa”

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Una nueva educación es posible

Ser emigrante no es fácil pero tiene muchas cosas positivas, como todas las decisiones que tomamos siempre hay cosas buenas y cosas menos buenas. Salir de la zona de confort en la que solemos vivir me ha hecho crecer y tener una visión de la vida mucho más amplia.

Desde que salí de España, he podido comprobar en propia piel que ese refrán de “¡cómo en España en ningún sitio!” no es del todo cierto. De hecho, desde que salí de la patria creo que un mundo mejor es posible.

Como algunos de vosotros sabéis he pasado unos días en tierras levantinas, he visitado varias tardes el cole de infantil de mi sobrino y me he quedado ojiplática al escuchar a mamás presumir de sus retoños porque a sus 3 tiernos años ya pueden escribir su nombre, pero lo más duro fue escuchar “mi hija es tonta, no va a aprender nunca a escribir su nombre”.

Vivimos en una sociedad en la que es normal presionar a nuestros hijos para que sean los primeros, los mejores, para presumir de ellos por nuestras propias limitaciones, por darle lo que yo no tuve, que sea lo que yo no pude ser… no los dejamos ser libres, no respetamos sus ritmos. No tenemos en cuenta que somos seres únicos.

En este artículo “Los niños son una esponja” se habla claro de la actual situación de la educación en España. Al leerlo he sentido mucha pena e impotencia. ¿qué hace falta para motivar al profesor? ¿qué hace falta para desmotivar a los padres?

Os hablo de este tema porque lo hemos podido comprobar en propia piel. En Alemania, como en otros muchos países de Europa, no se empieza con la lectoescritura hasta los 6 años cumplidos, siempre que el niño esté preparado, si no, se espera hasta los 7.

Berta empezó con la lectoescritura a los 6 años, ahora va a cumplir 8 y ha alcanzado el mismo nivel que los niños españoles en tan solo un año. Aunque cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje, para poder aprender a leer y escribir deben haber conseguido antes un buen nivel de lenguaje oral y una coordinación de movimientos adecuada. ¿Qué sentido tiene empezar antes si no se encuentra beneficio?

Pero estas minivacaciones no sólo me han dejado ojiplática, también he vuelto con este maravilloso libro bajo el brazo. Son de esas cosas que te llegan “por azar” cuando las necesitas, porque todo lo negativo también tiene una parte positiva, aunque, a veces, cueste verlas.

“Padres brillantes, maestros fascinantes” de Augusto Cury.

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“Un libro que habla al corazón de padres y maestros. Ellos luchan por el mismo sueño -hacer felices, sanos y sabios a sus hijos y alumnos-, pero nunca estuvieron tan perdidos en la ardua tarea de educar. Ambos trabajan y cultivan los territorios más difíciles de trabajar, los de la inteligencia y la emoción.”

Este es el primer párrafo de éste libro  para papás y maestros, para educar desde el corazón, con más emociones y experiencias y menos conocimientos. Porque los niños con autoestima serán los niños felices que podrán salir a la vida sin miedo y hacer frente a cualquier imprevisto.

 

“Hay un mundo por descubrir dentro de cada niño y cada joven. Quien no loga descubrirlo es porque está encarcelado en su propio mundo”

Augusto Cury

 

Fuente: Foto